Sospecho que no fue la mejor decisión de mi vida. En realidad, no fue del todo una decisión. Lo que en realidad pasó fue que una voluntad ajena tomó el control de mis manos y envió un mensaje de texto con las malignas palabras con las que se termina una relación amorosa. Yo tengo 2 teorías: una atrofia cerebral que provoca la emisión de mensajes de texto sin motivo aparente o existen fenómenos paranormales que intercambian tus ideas, por un intervalo de 45 segundos, con las de un chico que quiere terminar a su enamorada.
Lamentablemente, toda acción tiene una reacción. Nadie se salva. Existen las consecuencias!, incluso para los que padecemos de alguna enfermedad exótica. Las leyes físicas de Newton dictan que si envias un mensaje anunciando el término de tu relación sentimental, serás detestado por la persona que reciba el mensaje. Claro que eso no es un problema, a menos que... aún estés enamorado de esa persona.
Llegados a este punto, seré más breve. Tengo una cama que se impacienta si no me acuesto con ella. Y no quisiera disgustarla ya que pronto se sentirá sola y extrañará a F. No la culpo. Yo también voy a extrañar a F. Y mucho.
Para terminar esta historia, podría elegir entre dos finales; ambos con el romanticismo típico de las historias de amor... pero uno más solitario que otro.
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